Mientras los facultativos sanitarios, en sus diferentes áreas, están poniendo todos los medios para aplanar la curva de contagios, el resto de la población se solidariza ante esta vivencia tan extrema. Del mismo modo, también deberíamos solidarizarnos para aplanar la curva de concentración de riqueza. A día de hoy ésta sigue sin alcanzar su pico, mientras que con el avance de los años su base continua estrechándose. Como podemos comprobar estos días - con más rotundidad todavía - esta curva afecta de manera directa a la salud de la población. Pongamos por caso América en cualquiera de sus polos.
Según los datos de la última edición del Global Wealth Report de Crédit Suisse el 1% de la población posee el 45% de la riqueza mundial, el 10% el 83%. Al hilo de estas situación donde se valora más la acumulación de riqueza y poder que el bienestar de las personas, existe cierta dificultad para alcanzar acuerdos holísticos basados en la integración de puntos de vista diversos, más que en los intereses de las partes. Como continuación al post anterior donde hacía mención a la negociación por principios, aprovecharé para hablar un poco de la misma. Este método, en contra del basado en posiciones, se fundamenta en negociar a través de las diferencias consiguiendo acuerdos que aporten beneficio a la totalidad de las partes. Ello implica articular todos los esfuerzos en torno al tema nuclear que siempre debe ser generar valor para el conjunto. De inicio puede parecer complejo que, partiendo de polos opuestos, se puedan alcanzar soluciones complementarias. Esta es la clave, para ello es esencial la interdependencia de las partes y la búsqueda de sinergias que finalmente generen abundancia para ambas. Quiero decir; tratar la negociación de manera creativa poniendo el foco en que crezca el beneficio común. Este método es extrapolable a cualquier acuerdo, tanto sea personal, profesional, como mundial. Sólo varía la escala. Esta es la única forma - a través del equilibrio - de evitar coser acuerdos frágiles con riesgo de rotura.
Según los datos de la última edición del Global Wealth Report de Crédit Suisse el 1% de la población posee el 45% de la riqueza mundial, el 10% el 83%. Al hilo de estas situación donde se valora más la acumulación de riqueza y poder que el bienestar de las personas, existe cierta dificultad para alcanzar acuerdos holísticos basados en la integración de puntos de vista diversos, más que en los intereses de las partes. Como continuación al post anterior donde hacía mención a la negociación por principios, aprovecharé para hablar un poco de la misma. Este método, en contra del basado en posiciones, se fundamenta en negociar a través de las diferencias consiguiendo acuerdos que aporten beneficio a la totalidad de las partes. Ello implica articular todos los esfuerzos en torno al tema nuclear que siempre debe ser generar valor para el conjunto. De inicio puede parecer complejo que, partiendo de polos opuestos, se puedan alcanzar soluciones complementarias. Esta es la clave, para ello es esencial la interdependencia de las partes y la búsqueda de sinergias que finalmente generen abundancia para ambas. Quiero decir; tratar la negociación de manera creativa poniendo el foco en que crezca el beneficio común. Este método es extrapolable a cualquier acuerdo, tanto sea personal, profesional, como mundial. Sólo varía la escala. Esta es la única forma - a través del equilibrio - de evitar coser acuerdos frágiles con riesgo de rotura.
Si hablamos de métodos efectivos, estos se deben afrontar con sensatez. Debemos de cooperar para reducir el desequilibrio entre países, mejorando así la redistribución de la riqueza. Busquemos la proporcionalidad en la totalidad de regiones. De otro modo, la manera de actuar vigente continuará teniendo repercusiones sobre el resto de la población. Lo venimos comprobando desde hace décadas: medio ambiente fracturado, aumento exponencial de flujos migratorios, inseguridad, ecosistemas empobrecidos, epidemias. Bien podríamos decir que estamos saliendo victoriosos en medio de los escombros.
La desigualdad está en el epicentro del debate económico. El paradigma a seguir en las cumbres económicas y en los foros mundiales debe ser la recuperación de la armonía en el planeta. El núcleo de este sintagma es el bienestar para la totalidad y tiene sus bases centradas en el bien común.
Confiemos que en esta situación de excepcionalidad, Alemania tome mejores decisiones que en el 2008 y abra un poco el grifo del BCE para evitar así que nuevamente se sequen las economías. Este es un reto histórico para los lideres de todos los países, ellos deberán tomar decisiones con gran sentido de la responsabilidad. Para reconstruir las economías deberían centrarse en las energías renovables y respetar con rigor el ecosistema, en definitiva: maximizar los esfuerzos en una economía sostenible y avanzar en la descarbonización. Es la humanidad quien necesita la naturaleza, no al revés. Confiemos que esta situación pantanosa diluya, en grado alguno, los poderes fácticos, y las nuevas semillas germinen con más bienestar para la humanidad en su conjunto. Al final, nuestro tiempo en el planeta es finito y cuando llegue nuestro momento no nos llevaremos el equipaje grande o pequeño, sino más bien dejaremos nuestras aportaciones, servicio y ejemplaridad a los demás.
Acabo con algunos parágrafos de composiciones de la banda Pink Floyd. Este fin de semana, que quizás estaba más receptivo, me ha permitido captar mejor los mensajes.
i. Ajeno al crecimiento de las clases sociales, empujado por un corazón de piedra, podríamos encontrarnos totalmente solos en un sueño de soberbia. Y cuando pierdas el control, cosecharas lo que has sembrado. Y ha medida que el miedo crezca, la sangre se ralentiza y se convierte en piedra y entonces... será demasiado tarde para perder peso.
ii. ¿Puedes ayudarme? Hey you? No me digas que no hay esperanza en absoluto. Juntos nos sobrepondremos, divididos caeremos, caeremos, caeremos...
Por último os dejo el título sugerente de un libro recomendable: "Good for you, Great for Me" del Dr. Larry E. Susskind director del Programa de Disputas del MIT-Harvard

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