Dada la situación, creo que ha llegado el momento de crear empleo y generar riqueza en el país, o sino de qué esperamos vivir.
¿Cómo?
• Potenciando la creación de empresas en el sector industrial de capital nacional. Sin ir más lejos, en el sufrido sector de la automoción, se debe fomentar la creación de empresas locales, evitando así que las empresas foráneas se beneficien de subvenciones de los gobiernos locales, que una vez agotadas, y aún generando dichas empresas beneficios, buscan mercados alternativos en los cuales el beneficio sea mayor.
• Mejorando, no la cantidad sino la calidad de las universidades públicas, e invirtiendo en nuevos talentos, incentivando a los mismos para que una vez finalizada la formación creen riqueza en el país donde han sido formados.
• Empleando las partidas presupuestarias dedicadas al empleo a generar empleo, nunca desempleo, o personas desocupadas. Quiero decir con ello: invertir con dinero público y privado en la creación de nuevas empresas, o en la mejora de las ya existentes.
Por último, en el caso de Cataluña, es lamentable que desde el SOC - servicio de ocupación – no se rentabilicen sus recursos humanos y tecnológicos para generar empleo. A día de hoy este organismo sólo ha conseguido emplear a un dos por ciento de las personas que han encontrado empleo en el último año. Por otro lado sería conveniente que desde el SOC controlaran la argucia con la que algunas personas hacen un uso fraudulento de los recursos del estado.
Para finalizar, si a pesar de tomar medidas correctoras, no se consigue reducir el índice de desempleo a valores aceptables. En este caso, tratándose de un bien escaso, se debería pasar a una obligada redestribución del trabajo, compartiendo el empleo para poder asi compartir la riqueza. Una posible solución sería reducir la jornada laboral con el fin de incrementar puestos de trabajo dentro de la población activa y apta. ¿No se qué os parece?
Jaume, es cierto que, en materia de empleo, la gestión es fatal, aunque tampoco es una novedad, porque llevamos más de una década haciéndolo igual de mal: confiando en que 'el ladrillo' iba a durar eternamente.
ResponderEliminarEn realidad, lo que ahora sucede es que, como en una famosa metáfora, con la crisis, el mar se ha retirado y ahora permite ver que íbamos todo el tiempo sin bañador.
Durante los años de locura inmobiliaria, nuestros gobernantes se limitaron a recaudar, pero no a pensar en el futuro, preparando sectores productivos alternativos.
Y, como en el cuento, el invierno ha llegado, y la cigarra española ha dejado de cantar, mientras que las hormiguitas (Alemania, Escandinavia...) se recuperan, porque llevan muchos años apostando por una economía de alto valor añadido.
Ahora, nosotros creemos que en cuatro días podemos arreglar nuestra falta de previsión, pero no es posible. Son estrategias que tardan décadas en empezar a dar frutos, y no se improvisan así como así.
Buenos días,
ResponderEliminarNo puedo estar más de acuerdo con vosotros. No obstante quiero llamar la atención sobre otras cuestiones de incidencia directa en este particular y que nunca son afrontadas con la valentía necesaria cuando debemos hacerlo porque forman parte de nuestro modus vivendi y cuya corrección solo depende de nosotros:
A.- El legislador debe legislar y hacerlo sobre las cuestiones que constituyen el alma mater de la problemática. En los últimos años hemos podido asistir con asombro a regulaciones paralelas que no eran más que cortinas de humo cuando no se sabe que legislar y que para colmo de males no han hecho más que enojar a la población.
B.-Todos nosotros debemos cambiar el chip. Dejemos de compararnos con la empresa alemana. No tenemos nada que ver con los alemanes. En España son muchos los chistes que se refieren a la baja por incapacidad transitoria y que si los contamos a un alemán seguramente ni entenderá.
Se ha abusado hasta la saciedad de la prestación por desempleo pero no solo por los trabajadores sino también por las empresas. ¿Cuántas empresas conocemos que le han dicho a un trabajador que se marche sin coste para la empresa a cambio de tramitar los "papeles del INEM"?. La picaresca, la buena vida y las pocas ganas de trabajar constituyen un mal endémico de nuestra sociedad.
En Alemania está absolutamente mal visto vender la empresa cuando para los españoles es el limbo para muchos, es la cultura del pelotazo, que venga una empresa extranjera y ponga el dinero sobre la mesa.
C.- A lo anterior se une ahora el desánimo de la juventud. Aquellos que constituyen el futuro de este país ahora están hundidos, desanimados, sin ganas. Este es un factor a corregir a la mayor brevedad.
D.- Dejemos de lado cuestiones que no ayudan a superar la problemática del empleo ni la crisis económica sino que, más al contrario, lo que hacen es dividir una España ya muy fragmentada. Cuantos hemos oído en los últimos tiempos los “boicots” a productos catalanes y el típico “esta navidad prefiero comprar Champán francés que cava Catalán”. Fenomenal, así nos va. El último episodio de este tipo lo viví la semana pasada con un e-mail en cadena que proponía un boicot a las petroleras españolas en forma de dejar de repostar en las mismas durante x semanas. Evidentemente contesté y no solo en el sentido de poner de manifiesto lo absurdo de la propuesta sino además en el sentido de advertir en lo probable de que dicha propuesta fuera de petroleras francesas o inglesas y como acto de competencia. Pues bien, estoy seguro de que unos cuantos cientos han secundado el boicot y vienen llenando el depósito con empresas extranjeras Exxon, Shell, Agip o BP.
E.- Dejemos de pensar que lo que se fabrica fuera es mejor que el producto nacional. Hemos tenido durante décadas una especie de “complejo nacional” de modo que buscábamos producto extranjero como signo de calidad. Ello hoy ya no es así y mucho menos desde que prácticamente todo se fabrica en China. Compremos producto nacional de calidad, existe, y de este modo ayudaremos a la creación de empleo en este país.
Eso mismo advierto a los políticos que compran trenes en Alemania cuando nuestros Talgos son codiciados y exportados a medio mundo.
F.- Invertamos un poco más en I+D.
G.- Dejemos de vender las pocas empresas importantes que le quedan a este país y empecemos a gestionarlas adecuadamente.
Quiero decir con todo ello que todos nosotros también podemos poner nuestro grano de arena.
Un saludo
Que toda crisis es una oportunidad para mejorar me parece una gran verdad. La crisis obliga a tomar decisiones que mientras las cosas van yendo evitamos tomar hasta que con la crisis no podemos seguir como hasta entonces.
ResponderEliminarO sea que bienvenidas sean las transformaciones del SOC, de la enseñanza superior y no superior que buena falta hacen. Bienvenido sea también el cambio de mentalidad de quienes vivan creyendo que por haber nacido ya les tiene que caer maná del cielo (aunque no sé si son pocos o muchos entre nosostros).
Pero hay otras transformaciones que me temo nos podrían llevar a empeorar, no a mejorar. Estoy pensando en tratar de permitir que los poderes políticos creen empresas, en tomar medidas unilaterales de protección contra la comercio internacional, en fomentar nacionalismos comerciales que desencadenarían respuestas más proteccionistas de los nacionalismos antagónicos, etc...
Pero los cambios de calado creo que deberían venir de la adecuación de las estructuras estatales actuales hoy incapaces de cumplir con su tarea porque su poder es de fronteras adentro (el espacio geográfico estatal)mientras que los flujos económicos (sobre todo financieros, pero cada día más tambien industriales y de servicios) son internacionales, globales. Hoy los poderes son la gente al mando de las grandes empresas capaces de crear riesgos sistémicos (esos que aun estafando hay que ayudarlos porque dejarlos caer sería peor) y nolo son los presidentes de los países elegidos por sus conciudadanos. Estos gobernantes siguen haciendo ver que con leyes aprobadas en sus parlamentos pueden corregir la situación porque temen que si explicaran con lenguaje inteligible sus limitaciones ... perderían el poder.
Claro que algo de esperanza hay. Al menos en ls UE, a paso de tortuga parece que van acordando con cuentagotas medidas encaminadas a ponerles límites capaces de enmarcar algo las actividades suicidas de esos finacieros estafadores sinvergüenzas.
En el documental que ha obtenido el Oscar de este año, titulado "Inside job", hoy en la cartelera barcelonesa, se explica la crisis del 2008. Merece la pena verla.
Saludos,
Manel
Antes de nada sorprenderme por la ilación de los dos primeros comentarios que basculan sobre dos puntos: una mala gestión política, que arrastramos desde hace bastantes años, y por otro lado, una cultura del pelotazo tanto a gran escala, en el caso de los empresarios, como micro escala cuando se habla de fraude de prestaciones por desempleo o economía sumergida.
ResponderEliminarAhora bien, a raíz de los comentarios de Manel, me sorprende que hable de oportunidades, que ciertamente las hay pero estas son a pequeña escala y para muy pocos.
Antes de nada situar esta crisis, que no es coyuntural, sino estructural que encuentra su raíz en la perversión del sistema financiero gobernado por Wall Street, Londres y los grandes especuladores mundiales. Todo este sistema de especulación no tiene ninguna raíz democrática. Lamentablemente esta crisis financiera ha provocado otras crisis como la de los sin techo y la del hambre.
Referente a tu temor por la creación de empresas por los poderes políticos, no hay que temer a las empresas estatales si los poderes políticos gobiernan con una cierta ética. El fraude fiscal es inconmensurable sólo hace falta sumar el existente entre las grandes fortunas escondidas en paraísos fiscales la ingeniería financiera que utilizan las grandes - y no tan grandes -empresas para maquillar sus resultados y por supuesto la economía sumergida. No hace mucho tiempo leía en la prensa que sumaban 80.000M€. estas tres partidas. Si se invirtiera esta cifra en creación de empresas que generaran empleo, la ganancia sería doble: por un lado el gobierno dejaría de gastar dinero en la partida de desempleo y por otro generaría riqueza, pero claro con el poder nos hemos topado. Todos recordareis el sonado caso del fraude fiscal por el lanzamiento de bonos de opacidad fiscal lanzados por el Santander que representaban 600M€, finalmente el Sr. Botín tuvo que depositar una fianza de 124M que la Audiencia ingreso en el Banco Español de Crédito cuya presidenta es su hija. Y al final, el tiempo diluyo este caso, como la mayoría de tantos otros casos de corrupción.
Dices que hoy el poder esta al mando de la gente de las grandes empresas, un ejemplo sería el del Sr. Botín, y sus negocios con algún dictador africano, que tiene a buen recaudo (en el Banco Santander) todos los miles de millones que obtiene de la venta de petróleo a Francia, mientras su pueblo sufre miseria.
En fin la economía global, creo yo, la mueve, más bien, un grupo de tiranos que están en la sombra, pero deciden desde presidentes, reyes, el precio del petróleo hasta llegar a la cesta de la compra. Es un club, el club Bilderberg, el club de los amos del mundo que deciden de forma poco democrática la economía mundial, y los hilos de nuestras vidas.