En la tarde de ayer, estuve hablando con un amigo que actualmente trabaja en América. Hace excesivo tiempo que no tengo la oportunidad de verlo y bastante que no hablábamos, ello provoco una conversación de casi dos horas. Me interesé por los suyos y en cómo les está afectando la situación de la covid-19. Una vez superado el “introito” él se interesó por la situación política de España. Todo y que existe distancia política entre los dos, ayer coincidimos en muchos puntos, quizás porque a ambos nos unen valores de tradición cristiana. Se interesó por la afectación del cierre de Nissan en el sector, hablamos de las palabras de Iglesias sobre la nacionalización de la misma. Coincidíamos en que la prudencia debe ser una máxima entre los políticos, es una forma de evitar ahuyentar a las empresas instaladas en nuestro país. Nuestra sociedad es capitalista y de libre mercado, y los políticos deben saber con qué cartas juegan. Posiblemente deberían dedicar más esfuerzos para seducir al talento local, evitando que fuge su conocimiento a otros países. Ello podría generar nuevos puestos de trabajo y, por qué no, nuevas fábricas de automoción propias. Sería una forma de disponer de un retorno financiero de los gastos en formación proporcionados, en la mayoría de casos, por el estado.Yo valoraba que esta pandemia se esté viviendo con un gobierno socialdemócrata y existan ERTES para gran parte de la población. El afirmaba que, en este caso, era necesario. Coincidíamos también en el peligro del intervencionismo, en exceso, de un estado monopolizador. Yo recordaba una anécdota, quizás apócrifa, de una visita que realizo una persona de confianza de Gorbatxov a Londres con la finalidad de comprobar cómo funcionaba el capitalismo. Mientras el visitante soviético realizaba el tour visitando la City y diferentes estamentos por la ciudad espeto a los anfitriones: “no entiendo como nuestras mejores mentes están pensando cómo mejorar la distribución del pan en la URSS y siguen existiendo larguísimas colas. En cambio aquí no he visto ni una sola cola, ¿Quién es el gestor responsable?” La respuesta fue: no existe tal persona, es el sistema que se autorregula.

También debatíamos sobre la renta básica. Coincidíamos en la posible picaresca que puede existir en este sentido. Yo defendía mi creencia en el trabajo como un derecho que dignifica a la persona; la limosna la degrada. El complementaba que el trabajo te hace sentir realizado. Con la IA, la tendencia será que, a mediados de este siglo, ya veamos una reducción notable de puestos de trabajo. Quizás lo propio sea repartir el que queda con las personas que realicen trabajos que no puedan ser sustituidos y mejorados por las máquinas. Sería ahora un buen momento para reforzar con nuevos puestos de trabajo, acompañados por todos los algoritmos posibles, el control del fraude y la corrupción en todos los ámbitos.
También me pregunto por la situación del Independentismo en Cataluña, por el feminismo, ambos coincidimos que en este momento las prioridades son otras. Todo y ello, tengamos presente que cualquier ismo debe regularse con: justicia, libertad e igualdad. Hablamos de la descarbonización , él me planteaba como se puede convencer a los Emiratos Árabes, o cualquier otro país que disponga de este recurso y le aporte riqueza, para que lo abandonen. O cómo un gobierno de un país de América del Sur puede forzar a su población más humilde que deje la camioneta diésel para pasar a una eléctrica. Me convenció, coincidimos en la dificultad existente para alinear a todos los países con el objetivo de dirigirnos a una economía sostenible y respetuosa con el entorno.
Por último existía unanimidad en despertar la conciencia de la población respecto a los gastos convertidos en deuda que - recordemos - siempre se deben retornar. En el primer trimestre, en España, la deuda pública alcanzó el 99.1% del PIB (1.224.223 millones) pudiendo superar el 113% este mismo año. Debemos corregir el rumbo para evitar argentinizarnos.
El escritor catalán Josep Pla durante su proyecto periodístico mundial realizado en los 50, en su estancia en NY se dirigió a su guía de la ciudad y le formuló una pregunta tan sencilla como profunda: "Escolti, i tot això qui ho paga?", haciendo referencia a la exuberancia de la ciudad; EEUU dispone de 62 aeropuertos, uno para cada más de 5 millones de habitantes, España tiene 46 aeropuertos, aproximadamente uno para cada millón de habitantes. Proporcionalmente España tiene cinco veces más que EEUU. Según la revista académica Regional Studies: España esta en segundo lugar a nivel mundial de kms de red ferroviaria HSR (high-speed rail), el primer país debe ser China con una población de 1400 millones. Este es un despilfarro - que todavía continua - y viene acompañado de unos costes de mantenimiento que están, de media para doble vía, en 125.000 €/km y año. Hubiera sido óptimo dedicar una partida al corredor mediterráneo, tan necesario para dinamizar el tejido industrial de la zona con el resto de la CE. Hubiéramos generado retorno de la inversión y lo más importante: riqueza vs mayor endeudamiento. Este debería ser el criterio.
Necesitamos políticos con conocimiento y capacidad de gestión en sus áreas respectivas. Todo ello acompañado de grandes dosis de honestidad en sus diversos puestos. Jamás populistas - sin estatura intelectual - que lo único que han hecho en su vida - lejos de formarse o experimentar el mundo empresarial- ha sido vivir de la política. Aquí lo dejamos.